Una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), también conocida como unidad de cuidados críticos o unidad de terapia intensiva, es una sección especializada de un hospital diseñada para brindar atención médica intensiva y continua a pacientes críticamente enfermos o lesionados.
Caracterizada por un equipo altamente capacitado de profesionales de la salud, tecnología médica avanzada y un entorno cuidadosamente controlado, la UCI se dedica a la monitorización y tratamiento intensivo de pacientes que requieren atención especializada debido a condiciones médicas graves, como enfermedades cardíacas, traumatismos graves, insuficiencia respiratoria, entre otras.
En una UCI, los pacientes reciben atención individualizada las 24 horas del día, los 7 días de la semana, con monitoreo continuo de signos vitales, administración de medicamentos, soporte vital avanzado y otros procedimientos médicos críticos. La prioridad es estabilizar la condición del paciente y proporcionar el nivel de cuidado necesario para facilitar su recuperación.
El personal de la UCI, que incluye médicos intensivistas, enfermeras especializadas, fisioterapeutas y otros profesionales de la salud, trabaja en estrecha colaboración para ofrecer un enfoque integral y coordinado, brindando el mejor cuidado posible en situaciones críticas.
En resumen, la Unidad de Cuidados Intensivos es fundamental para el tratamiento y la supervivencia de pacientes con afecciones médicas graves, proporcionando el nivel más alto de atención médica para aquellos que lo necesitan.